Photoblog del entorno mediterráneo

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Les Bassetes de Benissa

“Cala escondida

de vetustos cinceles

resuena el eco”

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Pozas de marea

“Bellos espacios

cobijando hábitats

entre mareas”

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En la Cala Baladrar

“Sobre la proa

navegantes estrellas

con rumbo al Peñón”

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Canteras de “pedra tosca” en la Marina Alta

Escucha bien, escucha los golpes del martillo,

La sacudida, el ritmo. El ruido te permite

Sentir dentro la fuerza, la intensidad del golpe.

Todo viene de lejos, todo sigue adelante.

En todo lo que pasa mira presente aquel

Que te llega en el rítmico golpear de martillos.

 La cantera – Karol Wojtyla

En el Paleolítico, período prehistórico que podríamos traducir literalmente como “de la antigua piedra”, nuestros antepasados homínidos aprendieron a tallar piedras que emplearon como herramientas clave para su supervivencia y evolución. Esta ancestral habilidad es la que a la postre engendró el paisaje que nos ocupa.

Por otra parte, también durante el Paleolítico y dentro del período geológico Cuaternario, concretamente en la época del Pleistoceno, se formaron asimismo las rocas denominadas eolianitas pleistocenas, cuyo origen se halla en la petrificación de sedimentos calcáreos de origen biogénico marino, previamente arrastrados y convertidos en dunas litorales por el viento, como nos recuerda la presencia en su denominación del prefijo que se refiere a Eolo, dios del viento griego.

Las eolanitas que veremos, comúnmente aquí denominadas pedra tosca, además de ser más ligeras en comparación con la roca caliza común (pedra viva), resultan relativamente fáciles de extraer y de tallar, lo cual explica el desarrollo de antiguas canteras, así como el empleo de esta clase de piedra como material de construcción tradicional en fachadas, elementos decorativos y estructura de muy variopintas edificaciones. La existencia de varios yacimientos de pedra tosca en la Marina Alta, como Les Arenetes, la Cova Foradada y la espectacular Cova Tallada, donde se extraía la piedra a nivel del mar para después transportarla en barca, favoreció que en diversos municipios de la comarca se desarrollasen numerosas construcciones que incorporaron este material, destacando especialmente los pueblos de Benitatxell, Dénia y Xàbia.

Hace no demasiadas décadas y tras siglos de explotación, el agotamiento de la piedra en las canteras propició su definitiva clausura, que a su vez e irremediablemente dio lugar a la desaparición de una larga cadena de oficios especializados como arrancadors, apanyadors, picapedrers y artesans. De este modo, rocas y habilidades que tuvieron un mismo origen temporal, encontraron simultáneamente su fin.

Ahora, el paso del tiempo y los agentes erosivos gobernados por Eolo, van convirtiendo los vestigios de las canteras en paisajes marinos de interesante estética, como este que podemos contemplar cerca de Cala Bassetes, en el término municipal de Benissa, encantador paraje cuya ubicación ya comenté en una entrada anterior.

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Aunque dado el carácter rasante y realzador de textura que posee la luz del Sol naciente la mejor luz para fotografiar habría sido la del amanecer, considerando la configuración de la cantera en forma de cubeta, tuve que esperar a que el astro remontase lo suficiente la pared pegada al mar, de modo que esta no arrojase demasiada sombra sobre el entorno. Un filtro polarizador resaltó el color de las rocas y el cielo, eliminando simultáneamente algunos reflejos indeseados.


Calas de Benissa

Necesito del mar porque me enseña:

no sé si aprendo música o conciencia:

no sé si es ola sola o ser profundo

o sólo ronca voz o deslumbrante

suposición de peces y navíos.

El mar. Pablo Neruda.

Las costas de la Marina Alta poseen un singular encanto. Aguas cristalinas, calas coquetas y agrestes acantilados se suceden creando paisajes de gran atractivo pictórico.

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En el municipio de Benissa, podemos encontrar una sucesión de bellas calas a las que accederemos a través de un sendero ecológico que podemos recorrer en su totalidad en menos de dos horas con relativa facilidad. El camino tiene su inicio en el Aula de la Mar/Oficina de Turismo que hallaremos en la carretera que recorre la costa partiendo de Calpe para llegar a Moraira. Desde aquí mismo, hacia el norte visitaremos la Cala Fustera, la Cala Pinets  y la Cala Llobella. De especial interés visual me resultó la cubierta de Posidonia Oceánica que tapizaba las orillas, indicando el excepcional estado de salud de las aguas que las bañan.

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Hacia el sur nos encontraremos con la  Cala de les Bassetes, donde primero podremos contemplar los bellos restos de una antigua cantera de “pedra tosca” que el mar poco a poco va reconvirtiendo armoniosamente en curioso paisaje marino y del que hablaré con detenimiento en otra entrada. Más adelante, hallaremos un recoleto y hermoso puerto deportivo, homónimo de la cala, que ha sabido conjugar progreso y tradición conservando un especial encanto marinero, desde donde podremos disfrutar de una bella estampa del Peñón de Ifach.

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Si además contamos con la suerte de que la meteorología se alía con nosotros regalándonos una mágica bruma que lo envuelva, ¡qué más podemos pedir!

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