Photoblog del entorno mediterráneo

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Charcos intermareales

“Es aconsejable levantar la mirada del charco de marea y dirigirla a las estrellas, y después bajarla y dirigirla otra vez al charco de marea”

John Steinbeck (Diario de a bordo del Mar de Cortés).

 

Siempre me han gustado los charcos intermareales, espacios fronterizos entre tierra y mar, formados por el desgaste que el agua, ola a ola,  inflige a las rocas a lo largo del tiempo. Sus formas, colores y reflejos son elementos que embellecen las costas rocosas y llaman poderosamente nuestra atención visual. Cada uno de estos charcos constituye además un hábitat efímero en el que muy pocas criaturas pueden sobrevivir dado el permanente cambio al que se hallan sometidas.

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En esta ocasión traigo dos, ambos ubicados en la Cala Bassetes de Benissa, pero de muy distinto origen. El primero es natural, generado por la erosión marina, mientras que el segundo ha sido generado por la acción del hombre, que durante mucho tiempo extrajo roca del lugar (la aquí llamada pedra tosca) para su propio beneficio.

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Estrellas solitarias: atrezo en la fotografía de paisaje

La fotografía, como sabemos, no es algo verdadero.

Es una ilusión de la realidad con la cual creamos nuestro propio mundo privado.

Arnold Newman.

Es bien sabido que la fotografía nos muestra un mundo en dos dimensiones. Debido a la naturaleza plana del soporte, lo plasmado pierde inevitablemente la tercera dimensión y es el fotógrafo quien, haciendo uso de la adecuada herramienta técnica o compositiva, puede devolver a la imagen su auténtica naturaleza tridimensional, aquella que nuestros ojos sí nos permiten experimentar cuando contemplan la realidad. Es decir, el fotógrafo se las tiene que componer (nunca mejor dicho) para “engañar” al espectador que contempla una fotografía, generándole la ilusión de tridimensionalidad.

Entre las estrategias que se pueden emplear con esta finalidad en la fotografía del paisaje, una de las más utilizadas consiste en incluir en la imagen varios planos, a saber, primer plano, plano medio y fondo. El problema que se nos presenta es que no siempre disponemos de un primer plano lo suficientemente atractivo, acorde con la relevancia que va a tener en la imagen final. Es cierto que en ocasiones podemos tener la fortuna de encontrar en el lugar unas coloridas flores, unas curiosas piedras, un interesante tronco o cualquier otro hito de especial belleza, pero muchas veces nos encontramos ante un escenario que no nos ofrece ningún primer plano interesante.

Por esta razón y con el objetivo anteriormente comentado, propongo aquí el empleo del adecuado atrezo para crear primeros planos atractivos en determinadas imágenes, eso sí, sin ocultar que son simplemente eso, atrezo. Existen comercios donde podemos encontrar, a precios razonables, interesantes objetos que cumplirán esta finalidad.

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En este caso y como ejemplo, he empleado como atrezo dos estrellas de mar auténticas, ya disecadas, para generar interés en el primer plano y dotar a las imágenes de la cantera de pedra tosca de Cala Bassetes de la profundidad necesaria. Espero con ello haber generado la ilusión de tridimensionalidad en el espectador.

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Canteras de “pedra tosca” en la Marina Alta

Escucha bien, escucha los golpes del martillo,

La sacudida, el ritmo. El ruido te permite

Sentir dentro la fuerza, la intensidad del golpe.

Todo viene de lejos, todo sigue adelante.

En todo lo que pasa mira presente aquel

Que te llega en el rítmico golpear de martillos.

 La cantera – Karol Wojtyla

En el Paleolítico, período prehistórico que podríamos traducir literalmente como “de la antigua piedra”, nuestros antepasados homínidos aprendieron a tallar piedras que emplearon como herramientas clave para su supervivencia y evolución. Esta ancestral habilidad es la que a la postre engendró el paisaje que nos ocupa.

Por otra parte, también durante el Paleolítico y dentro del período geológico Cuaternario, concretamente en la época del Pleistoceno, se formaron asimismo las rocas denominadas eolianitas pleistocenas, cuyo origen se halla en la petrificación de sedimentos calcáreos de origen biogénico marino, previamente arrastrados y convertidos en dunas litorales por el viento, como nos recuerda la presencia en su denominación del prefijo que se refiere a Eolo, dios del viento griego.

Las eolanitas que veremos, comúnmente aquí denominadas pedra tosca, además de ser más ligeras en comparación con la roca caliza común (pedra viva), resultan relativamente fáciles de extraer y de tallar, lo cual explica el desarrollo de antiguas canteras, así como el empleo de esta clase de piedra como material de construcción tradicional en fachadas, elementos decorativos y estructura de muy variopintas edificaciones. La existencia de varios yacimientos de pedra tosca en la Marina Alta, como Les Arenetes, la Cova Foradada y la espectacular Cova Tallada, donde se extraía la piedra a nivel del mar para después transportarla en barca, favoreció que en diversos municipios de la comarca se desarrollasen numerosas construcciones que incorporaron este material, destacando especialmente los pueblos de Benitatxell, Dénia y Xàbia.

Hace no demasiadas décadas y tras siglos de explotación, el agotamiento de la piedra en las canteras propició su definitiva clausura, que a su vez e irremediablemente dio lugar a la desaparición de una larga cadena de oficios especializados como arrancadors, apanyadors, picapedrers y artesans. De este modo, rocas y habilidades que tuvieron un mismo origen temporal, encontraron simultáneamente su fin.

Ahora, el paso del tiempo y los agentes erosivos gobernados por Eolo, van convirtiendo los vestigios de las canteras en paisajes marinos de interesante estética, como este que podemos contemplar cerca de Cala Bassetes, en el término municipal de Benissa, encantador paraje cuya ubicación ya comenté en una entrada anterior.

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Aunque dado el carácter rasante y realzador de textura que posee la luz del Sol naciente la mejor luz para fotografiar habría sido la del amanecer, considerando la configuración de la cantera en forma de cubeta, tuve que esperar a que el astro remontase lo suficiente la pared pegada al mar, de modo que esta no arrojase demasiada sombra sobre el entorno. Un filtro polarizador resaltó el color de las rocas y el cielo, eliminando simultáneamente algunos reflejos indeseados.


Calas de Benissa

Necesito del mar porque me enseña:

no sé si aprendo música o conciencia:

no sé si es ola sola o ser profundo

o sólo ronca voz o deslumbrante

suposición de peces y navíos.

El mar. Pablo Neruda.

Las costas de la Marina Alta poseen un singular encanto. Aguas cristalinas, calas coquetas y agrestes acantilados se suceden creando paisajes de gran atractivo pictórico.

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En el municipio de Benissa, podemos encontrar una sucesión de bellas calas a las que accederemos a través de un sendero ecológico que podemos recorrer en su totalidad en menos de dos horas con relativa facilidad. El camino tiene su inicio en el Aula de la Mar/Oficina de Turismo que hallaremos en la carretera que recorre la costa partiendo de Calpe para llegar a Moraira. Desde aquí mismo, hacia el norte visitaremos la Cala Fustera, la Cala Pinets  y la Cala Llobella. De especial interés visual me resultó la cubierta de Posidonia Oceánica que tapizaba las orillas, indicando el excepcional estado de salud de las aguas que las bañan.

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Hacia el sur nos encontraremos con la  Cala de les Bassetes, donde primero podremos contemplar los bellos restos de una antigua cantera de “pedra tosca” que el mar poco a poco va reconvirtiendo armoniosamente en curioso paisaje marino y del que hablaré con detenimiento en otra entrada. Más adelante, hallaremos un recoleto y hermoso puerto deportivo, homónimo de la cala, que ha sabido conjugar progreso y tradición conservando un especial encanto marinero, desde donde podremos disfrutar de una bella estampa del Peñón de Ifach.

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Si además contamos con la suerte de que la meteorología se alía con nosotros regalándonos una mágica bruma que lo envuelva, ¡qué más podemos pedir!

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Visiones del Peñón de Ifach

“Casi al sur de Benisa cae Ifach, peñón enorme y casi aislado, que entra en el mar hacia levante como un cuarto de legua, dejando por todas partes faldas ásperas e inaccesibles. Mirado de cierta distancia se parece a un navío unido a la tierra por su popa.”

Antonio José Cavanilles Palop. Observaciones sobre el Reyno de Valencia, 1797.

La inmensa mole calcárea del Peñón de Ifach (Penyal d´Ifach) constituye un magnético dominador del paisaje de las comarcas de la Marina alicantina, tanto al sur de la Marina Alta como al norte de la Marina Baja.

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Dada la brutal presión urbanística que ha sufrido toda esta costa y especialmente los alrededores del Peñón, resulta especialmente difícil conseguir fotografías en las que mostrando aquel reflejen tan sólo el espectacular paisaje marino que le envuelve sin que aparezca la presencia humana. A continuación adjunto una tomada desde la bellísima Cala Baladrar. Esta cala, a pesar de estar rodeada de edificaciones, ha conservado gran parte de su encanto natural y es una localización habitual de fotógrafos de la zona. En mi visita me centré en las enormes plataformas pétreas que a modo de gigantesco mirador nos invitan a contemplar el imponente espectáculo acuático y nos conducen la vista hacia la colosal roca.

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A continuación, podemos ver el peñón desde algo más al norte, en la costa de Moraira, mostrando en primer plano detalles marineros como las pozas intermareales o las bonitas algas verdes sobre las rocas.

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Sin embargo, no me quiero sustraer a la realidad, mostrando en lo que se han convertido los alrededores de la mole rocosa y el cercano humedal del Saladar. Esta es la vista que nos ofrece la abrupta cima norte de la cercana Serra d´Oltá. Si Cavanilles levantara la cabeza…

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