Photoblog del entorno mediterráneo

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Valle de Arán

“Valle de valles

espacio exquisito

paso y frontera”

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Valle de Valartíes

“Hermoso valle

que al final esconde

preciosa perla”

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Valle de Aiguamòg

“Fluyen prístinas

frescas y alborotadas

valle abajo”

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Circo de Colomèrs

“Agua y silencio

en la alta montaña

unión perfecta”

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El Macizo de la Maladeta desde el Valle de Arán

Siempre me ha gustado divisar lejanas cumbres y tratar de reconocerlas: lo hago compulsivamente cada vez que se presenta la ocasión.

Con algunos macizos de alta montaña, como el de la Maladeta, la visión lejana ejerce un exacerbado magnetismo sobre mis ojos, que completamente entregados no pueden hacer otra cosa que contemplar su sublime belleza.

Este macizo debe su nombre al Pico de la Maladeta, una cumbre de 3308 metros sobre el nivel del mar y vecina del Pico Aneto (3404 m), hoy en día reconocido como el techo de los Pirineos. Sin embargo, antiguamente se consideraba a la Maladeta como el pico más alto del entorno, de modo que se apropió del topónimo que aludía a todo el macizo.

Este mes de agosto todavía quedaba mucha nieve: en invierno han llegado a contabilizarse espesores de hasta 15 metros y de ahí la terrible riada de junio del Garona. Esta primera imagen está realizada desde un enclave cercano al lago inferior de Baciver.

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La siguiente está tomada desde el Guardader (mirador en aranés) de Vilamós, y muestra en primera instancia el frondoso Valle de la Artiga de Lin.

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La última la realicé desde el Guardader de Beret, cerca de Baqueira.

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En todas las fotografías aparece el pico Aneto, que no costará identificar al observador montañero más avezado. Las aguas de deshielo del glaciar de su cara norte se sumergen en el Forau de Aigualluts para resurgir con poderío en los Uelhs deth Joeu, que conectan casi mágicamente el valle con el macizo.


El Bosque de Carlac

En pleno Valle de Arán, junto al pueblo de Bausén y casi rozando a la vecina Francia, encontramos el Bosque de Carlac, un espectacular hayedo que podemos disfrutar en un recorrido circular que tiene su origen y final en la bella y pintoresca población.

Hayas, helechos y delicados cursos de agua harán sin duda las delicias de los amantes de la naturaleza durante todo el recorrido.

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Este año 2013, el peso de la nieve ha hecho estragos y el bosque se veía algo maltrecho, con un sinfín de ramas e incluso troncos derribados sobre la alfombra de hojas. Aun así pude realizar algunas interesantes fotografías con las que he pretendido acercar la magia del enclave. Y eso que era pleno agosto: en otoño debe ser increíble.

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No sin cierta fortuna, un bello y efímero juego de luces filtradas por las copas de las frondosas hayas, permitió obtener esta imagen intimista del paisaje.

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¿Qué imaginación no levanta el vuelo ante las extravagantes formas de las hayas?

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Los Uelhs deth Joeu y la Artiga de Lin

El valle de la Artiga de Lin es uno de los más impresionantes y hermosos parajes naturales de los que se puede disfrutar en el Valle de Arán. La carretera asfaltada que lo recorre desde la población de Es Bòrdes, nos permite transitar bajo un frondoso bosque y atravesar un sin fin de húmedos rincones que derraman pródigamente sus aguas al río Joeu. Aunque sólo este recorrido ya justificaría ampliamente la visita, lo mejor está por llegar.

Una vez alcanzado el parking del mismo nombre, un ancho camino nos conduce de inmediato a la espectacular surgencia de los Uelhs deth Joeu (Ojos del Judío), cuya agua encuentra su origen al pie del glaciar del Aneto, concretamente en un sumidero conocido como el Forau d’Aigualluts que mediando un sistema cárstico transporta subterráneamente las aguas de deshielo hasta la Artiga de Lin, dónde resucitan en forma de bellísima cascada. En 1931, el científico-pireneísta Norbert Casteret, vertiendo sesenta kilogramos de sustancia fluorescente en el sumidero, demostró fehacientemente el origen de los misteriosos Uelhs deth Joeu.

Uelhs deth Jueu

Tras cruzar un puente metálico se remonta una senda que en fuerte pendiente atraviesa un encantador bosquecillo de abeto y haya; pronto se convierte en una cómoda pista que nos conduce hasta el curioso umbral constituido por un portal de piedra: estamos ya en el Plan dera Artiga de Lin, una amplia extensión de prados donde pasta el ganado, rodeados por bosques de haya y abeto y coronados a su vez por majestuosos picos: la Serra des Neres, el Malh des Pois o Forcanada, el Malh dera Artiga y la Tuca Blanca de Pomèro dibujan este circo de montaña de sublime belleza.

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